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La retención de líquidos, acompañada de edema (aumento de volumen), es uno de los componentes ignorados en el aumento de peso. Este problema es de gran evidencia tanto en la balanza como en el aspecto físico.

Es muy habitual, confundir la retención de líquidos con un exceso de grasa. Por esa razón, hay cantidad de personas que se someten a dietas de adelgazamiento sin lograr grandes resultados, ya que el origen de su problema no es un exceso de grasa, sino una acumulación de agua estancada.

mala circulacion

Las causas de la retención de líquidos son muy diversas: fluctuaciones hormonales (embarazo, menopausia, pre-menstruación), el estilo de vida (sedentarismo), enfermedades importantes (cirrosis, insuficiencia cardiaca, hipertensión arterial, cáncer, desnutrición, etc.) o desequilibrio en la ingesta de líquidos.

El comienzo de la retención de líquidos se inicia cuando existe un desequilibrio entre las fuerzas que regulan el paso de los líquidos del espacio intravascular (dentro de los vasos sanguíneos) al espacio intersticial (espacio entre las células).

Esto significa que el cuerpo, en vez de mantener un nivel de alrededor de un 70 % de líquido, puede llegar a acumular un 75 % o incluso más.

Este líquido acumulado es recolectado y devuelto al torrente sanguíneo por medio del sistema linfático. Por esta razón, es primordial que el sistema linfático funcione lo mejor posible y así prevenir la retención de líquido.

Conocer las funciones del sistema linfático es muy importante, para poder tratar correctamente la retención de líquidos y el edema. El sistema linfático se extiende como una red paralela e independiente al sistema circulatorio. El sistema linfático tiene dos funciones importantes. La primera es la de mantener el equilibrio de los tejidos, regular el fluido intersticial y el transporte de macromoléculas como las proteínas que no son recogidas por los capilares venosos. Esta es la función que nos interesa mejorar para disminuir el edema y el acumulo de líquido. La segunda función, más conocida, es la de protagonista de la actividad inmunológica.

La principal manifestación es un aumento de volumen considerable o edema. En ocasiones este aumento de volumen se asocia erróneamente a sobrepeso. Las zonas más vulnerables a la aparición de este edema son las piernas, tobillo y abdomen.

Un cambio de gran evidencia es la pérdida de la forma corporal y de los contornos del cuerpo, debido al edema generalizado en la zona.

El malestar general, la sensación de pesadez, debilidad y cansancio, son muy comunes sobre todo al finalizar el día.

Un síntoma muy evidente de la acumulación de líquidos se produce si al presionar la piel de las piernas queda una pequeña hendidura marcada y durante un tiempo.

Este problema tan común en muchas personas lo podemos tratar con drenaje linfático manual, Presoterapia o LPG

MEDIDAS HIGIENICO-DIETÉTICAS

  • Seguir una alimentación rica en vegetales, frutas, con abundante agua y líquidos.
  • Dieta pobre en sal, para evitar la retención excesiva de líquidos.
  • Ejercicio, en forma regular y constante, acorde a la edad y el estado físico.
  • Posiciones de elevación de extremidades inferiores, para drenaje postural nocturno.
  • Evitar sedestación y bipedestación prolongadas.
  • Utilizar tacones intermedios.
  • Evitar marchas largas.
  • Utilizar calzado, medias y calcetines cómodos.